Publicado el 28 de octubre de 2026

Cleantech y seguridad energética en la era de la electricidad

El informe 2026 de la AIE resalta que las tecnologías de energía limpia o cleantech y la seguridad energética van de la mano en la era de la electricidad.
Paneles solares y aerogeneradores en la ladera de una colina con vistas a una ciudad costera al atardecer, con una superposición de nodos de red digital.

Las actuales políticas climáticas y la búsqueda de independencia energética han hecho que los sistemas energéticos nacionales se estén electrificando, digitalizando e interconectando. Es parte de una transición energética que se pretende completar en 2050. Este proceso de transformación impacta de lleno en la seguridad energética, donde el principal riesgo es la interrupción del suministro. En este contexto, las tecnologías de energía limpia (cleantech) juegan un papel fundamental en la actual era de la electricidad, que sin duda no está exenta de retos.

Las dependencias en la cadena de suministro se han convertido en el gran condicionante para el desarrollo de la energía renovable. Además, este riesgo se extiende a los sistemas de TI, debido a que la creciente digitalización conlleva nuevos riesgos de ciberseguridad. Algunos de ellos pueden afectar a los sistemas de control de las tecnologías energéticas y, por ende, a redes de distribución completas.

Pero es este no es el único frente abierto, también la modernización de la infraestructura actual representa un gran desafío.

La transición energética afronta grandes barreras en todo el mundo, pero no deja de ser el camino a seguir. La ola de inversión en tecnologías de energía limpia está frenando su ritmo. Su trayectoria futura dependerá de la respuesta que se logre dar a los condicionantes que revisamos en este artículo. 

La evolución del modelo energético en la transición

El modelo de electricidad tradicionalmente centralizado y dependiente de combustibles fósiles importados está abriendo camino para transformarse en un sistema descentralizado, resiliente y soberano. 

Históricamente, el modelo energético ha estado siempre muy expuesto a crisis geopolíticas y de suministro. Al sustituir la dependencia de combustibles fósiles importados por recursos locales impulsados con tecnología renovable, las cleantech redefinen el concepto clásico de seguridad del suministro.

Sin embargo, el aumento de las fuentes renovables también trae consigo nuevos desafíos para la red. Los cambios en el sistema eléctrico en respuesta al crecimiento renovable tratan de solucionar el reto de la estabilidad, en el que todos los países están inmersos aún.

Para abordar estos desafíos, diseñan estrategias que puedan potenciar su capacidad de fabricación, instalación y almacenamiento de energía renovable. Todo ello de cara a afianzar su posición en la nueva economía energética mundial. De hecho, si anteriormente el debate de las renovables se centraba en su coste, ahora se enfoca en cómo integrarlas para convertirlas en un elemento fundamental de la soberanía y la seguridad energéticas. 

En este contexto de interrelación entre transición energética, fuentes renovables y seguridad energética, intervienen muchos factores de vital importancia. Dos son críticos en el momento actual: 

  • El acceso a los recursos necesarios para la fabricación de sistemas de energía limpia y la necesaria capacidad de diversificar la cadena de suministro.
  • La infraestructura adaptada, es decir, redes digitales o smart grids que puedan gestionar flujos bidireccionales de energía procedentes de millones de hogares con autoconsumo.

Pero esto no es todo, sino que en un nivel más amplio, las tensiones geopolíticas o la propia naturaleza de las fuentes renovables tienen un papel fundamental en esta compleja combinatoria. 

Condicionantes externos e internos para el avance de la energía limpia

El despliegue de tecnologías de energía limpia está muy condicionado por la dependencia de los minerales críticos requeridos para su fabricación. Estos presentan una altísima concentración geográfica, tanto en la extracción como, sobre todo, en su procesamiento y refinamiento. El aumento de la demanda, junto con la concentración de su oferta y producción, desequilibra las cadenas de suministro, hasta el punto de su posible interrupción, con todo lo que ello conlleva.

Además, estos minerales son necesarios no solo para la transición energética, sino también para la transición digital y sectores tan importantes como el aeroespacial o el de defensa, entre otros. 

De hecho, la situación con los minerales críticos puede agravar las tensiones geopolíticas. Además, en este contexto, las actuales políticas proteccionistas y arancelarias son un agravante destacado. 

Otra variable crítica y ajena al control de los gobiernos es la intermitencia natural asociada a las fuentes de energías renovables, lo que requiere de técnicas de almacenamiento (baterías a gran escala y baratas o tecnologías como el hidrógeno renovable).

Por otro lado, estos riesgos externos conviven con otros condicionantes relevantes de naturaleza interna en cada uno de los países, como:

  • Infraestructura de red anticuada, que es urgente digitalizar y modernizar a las llamadas smart grids. Es el factor interno considerador sine qua non.   
  • Elevado coste del capital requerido como inversión inicial (CAPEX – Capital Expenditure o inversión de capital que una empresa destina a adquirir, mantener o mejorar activos fijos con una vida útil superior a un año). Esta alta inversión limita mucho las posibilidades de ejecución en numerosos países.   
  • Gran lentitud de los procesos legales, con exceso de burocracia de los permisos y plazos muy dilatados en el tiempo. 

A todo ello se añade cierta incertidumbre regulatoria, ya que los cambios constantes en las políticas energéticas o fiscales de los gobiernos frenan a los inversores, que buscan de estabilidad a largo plazo.

En definitiva, todo ello compromete el desafío medioambiental, al frenar la transición a un sistema basado en las energías limpias y no en los combustibles fósiles.

Sin duda, una cuestión de vital importancia es la diversificación en la cadena de suministro. Todos los países están poniendo muchos esfuerzos en esta dirección. Cabe destacar el caso de la Unión Europea y Estados Unidos, que colaboran para aumentar su participación combinada en la inversión mundial en fabricación de tecnologías limpias. Esto refleja un esfuerzo transatlántico por ganar terreno al actual dominio de China en el suministro y la cadena de valor global.

Tecnología energética y energía limpia según la AIE

El informe Perspectivas de la tecnología energética 2026 de la AIE pone de manifiesto los aspectos clave del mercado de la energía limpia en la actualidad:

  • La situación de las cadenas de suministro de energía limpia: continúan los riesgos derivados de la alta concentración geográfica de la extracción y el procesamiento de recursos, así como de la fabricación de tecnología. China representa entre el 60 % y el 85 % de la capacidad de producción para las cadenas de suministro clave. Y más del 95 % para algunas etapas de producción.  
  • Las vulnerabilidades geopolíticas globales: el acceso a los recursos requeridos (minerales críticos y tierras raras) está alterando el equilibrio económico y geopolítico a nivel mundial. En medio de una rivalidad estratégica entre China y Estados Unidos, los minerales y sus cadenas de suministro se han convertido en un arma geopolítica. En algunos casos, de gran poder, como en Latinoamérica.
  • La competitividad industrial: las economías de todo el mundo compiten hoy por liderar la nueva economía energética, mediante la expansión de la tecnología limpia que la sostiene. Sin embargo, la competencia debe ser leal e incluir la colaboración internacional. De otro modo, la transición energética será más costosa. 
  • El agravante de la tecnología y la IA: a la presión de la electrificación en general, se une el auge de los centros de datos de inteligencia artificial, que intensifican la necesidad de redes eléctricas potentes, flexibles y diversificadas. En este aspecto, el aumento de datos fiables, la disminución de los costes computacionales y los avances técnicos han impulsado las capacidades de la IA para acelerar la innovación energética, pero aún está por ver el alcance de su impacto real. Los escenarios futuros posibles contemplan en todos los casos un inevitable desafío en el consumo eléctrico debido a la fuerte relación entre IA y electricidad.

Mención aparte merece la revisión que hace el informe en materia de comercio de cleantech. Según constata el estudio, muchos gobiernos están adoptando una postura cada vez más defensiva respecto al comercio de tecnologías de energía limpia. Buscan proteger sus industrias nacionales de la competencia extranjera y las prácticas desleales. 

Si bien se espera que los aumentos arancelarios ejerzan presión al alza sobre los costes, la experiencia en 2025 deja una puerta abierta al optimismo. El impacto fue parcialmente compensado por la caída de los precios de las materias primas. También por la sustitución de importaciones por producción nacional con apoyo financiero, entre otros factores. 

El valor del mercado de las tecnologías limpias 

El mercado global de tecnologías de energía limpia de producción masiva alcanzará un valor de alrededor de 650 mil millones de dólares anuales para 2030, según la estimación de la Agencia Internacional de Energía (informe 2023). En esa misma edición del informe anual se estima que los empleos relacionados con la fabricación de energía limpia llegarán casi a 14 millones en 2030. Y la organización prevé mayor crecimiento industrial y de empleo en las décadas siguientes, a medida que avancen las transiciones.

Según la entidad, durante la última década, el valor de mercado global combinado para las tecnologías de energía limpia ha crecido un 20% en promedio por año. 

En 2025 alcanzó casi 1,2 billones USD. En el Escenario de Políticas Actuales (CPS), su valor de mercado global crece más lentamente. Aún así se duplica hasta alrededor de 2 billones USD en 2035. Esto equivale aproximadamente al tamaño del mercado mundial de petróleo crudo en 2025. 

El valor de mercado es aún más alto en el Escenario de Políticas Declaradas (STEPS), con casi 3 billones USD en 2035, en un escenario de mayor despliegue.

En cuanto al valor del comercio global de tecnologías energéticas, en 2025 repuntó en torno a un 10%, tras la caída en 2024. China consolidó su dominio, con exportaciones que superaron los 165.000 millones de dólares. 

Previsiones destacadas del mercado de las cleantech

Las perspectivas positivas del mercado de las tecnologías de energía limpia se han visto impulsadas por políticas gubernamentales, pero sobre todo por la competitividad de costes. La modularidad y la producción en masa han hecho posible la reducción de costes de ciertas tecnologías clave en la electricidad limpia, como la solar fotovoltaica, las baterías, los coches eléctricos y las bombas de calor. En otras, como la energía geotérmica, la innovación tecnológica ha sido la clave. Alrededor del 80% de la generación mundial de energía solar fotovoltaica y eólica se produce ahora a costes nivelados inferiores a los del carbón o el gas. Esto impulsa un gran aumento de la capacidad instalada a nivel global. 

Las tecnologías en fase inicial de desarrollo también tienen indicios de progreso, menos constante pero más rápido de lo esperado en algunos casos. Por ejemplo, la producción de hidrógeno de bajas emisiones o la captura, uso y almacenamiento de carbono (CCUS). 

Aunque la elevada confianza de los inversores y la ambición política iniciales se han debilitado recientemente, hay grandes oportunidades. Destaca por ejemplo la ventana de oportunidad en la producción de hidrógeno de bajas emisiones, cuya inversión tuvo un crecimiento interanual del 80% en 2025.

Implicaciones profundas de la dependencia en la cadena de suministro 

La concentración de la cadena de suministro es especialmente severa en el procesamiento de metales y minerales. También en las etapas intermedias de la producción. La capacidad de procesamiento de metales y minerales fuera de China es adecuada para materiales como el acero y el cobre. Pero no es así con la mayoría de los minerales críticos. 

Los elementos de tierras raras magnéticos se ven particularmente afectados, ya que el refinado está dominado por China. Son muy utilizados en turbinas eólicas y coches eléctricos, así como en muchas otras tecnologías, desde drones hasta centros de datos.

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