Publicado el 9 de enero de 2026

Finanzas verdes: evolución en los principales sectores

Las finanzas verdes están más desarrolladas en sectores como electromovilidad, renovables o agricultura sostenible, pero se extienden a otros rápidamente.
Finanzas verdes

Las finanzas verdes están más desarrolladas en sectores clave de la economía actual como: energías renovables, electromovilidad, eficiencia energética y agricultura sostenible. También en otros sectores, a priori menos intrínsecamente relacionados, como es el sector inmobiliario, donde la financiación verde y social está creciendo rápidamente. De hecho, el 71% de la financiación inmobiliaria ya requiere certificados verdes. 

En todas estas actividades se financian numerosos proyectos específicos a través de instrumentos como bonos verdes, préstamos vinculados a sostenibilidad o hipotecas verdes, impulsados por la banca, los fondos de inversión y las aseguradoras para apoyar la transición a economías bajas en carbono. La Unión Europea, Estados Unidos y China están a la cabeza en el mercado a nivel global.

Finanzas verdes en los principales sectores y sus proyectos

Las finanzas verdes son uno de los tipos de finanzas sostenibles, donde encontramos también las finanzas sociales y las finanzas sostenibles integradas

Las finanzas verdes están centradas en exclusiva en el aspecto ambiental, concretamente en reducir las emisiones de carbono.

Por su parte, las finanzas sociales se enfocan en el impacto social positivo, mediante mecanismos como la inclusión financiera de sectores vulnerables, la inversión en proyectos educativos o sanitarios o los microcréditos para emprendedores sociales, entre otros.

En cambio, las finanzas sostenibles integradas se refieren a un enfoque más transversal, ya que integran todos los factores ASG (Ambiental, Social y de Gobernanza). Por ejemplo, la evaluación de riesgos ambientales, sociales y de gobernanza, o productos y proyectos que generen un impacto positivo en las tres áreas.

Existen varios sectores en los que se aplican con mayor frecuencia las finanzas verdes en la realización de los proyectos que llevan a cabo. Algunos ejemplos de sectores y/o actividades financiados con esta modalidad son:

  • Energías renovables: financiación de plantas solares, eólicas, de hidrógeno verde y redes de distribución eléctricas eficientes, entre otras.
  • Movilidad sostenible: inversiones en proyectos de transporte eléctrico, infraestructura de carga y combustibles alternativos.
  • Eficiencia energética: avances en la construcción sostenible (edificios eficientes) y procesos industriales para reducir consumo.
  • Economía circular: iniciativas que promueven la reutilización de materiales y la reducción de residuos, así como su gestión sostenible.
  • Gestión del agua sanitaria: infraestructuras hídricas eficientes y sostenibles.
  • Agricultura sostenible: prácticas que reducen el impacto ambiental y protegen la biodiversidad. 

El gran salto de la financiación verde inmobiliaria en Europa

Si hay un sector en el que la financiación verde está provocando un cambio de paradigma, ese es el sector inmobiliario.

El reciente informe European Lender Intentions Survey, de noviembre de este año 2025, destaca que las entidades de crédito de Europa no financiarán activos que no cumplan criterios de sostenibilidad, lo que la convierte en un requisito de acceso al crédito.

Además, estas entidades de financiación inmobiliaria ofrecen condiciones más ventajosas a los proyectos que cumplen con criterios ASG: descuentos en el margen financiero que oscilan entre 5 y 20 puntos básicos para los llamados “créditos verdes”.​ 

Esta reordenación de las prioridades en la financiación inmobiliaria europea afecta tanto a promotores como a fondos y patrimonialistas.​

Para acceder a condiciones competitivas y ventajosas a la hora de financiar proyectos inmobiliarios en Europa habrá que demostrar, desde la fase de inicio, que el proyecto inmobiliario cumple –o podrá cumplir– con los estándares de eficiencia energética, resiliencia climática y gobernanza que el sistema financiero está convirtiendo en necesarios.​

La sostenibilidad se ha convertido en un factor más en la evaluación del riesgo crediticio. La lógica que sustenta esta realidad es sencilla: reducir la exposición a activos que puedan perder valor rápidamente por no cumplir los requisitos normativos y de mercado que se están consolidando en Europa.​

La financiación verde en el sector inmobiliario en España

Cada vez más, los bancos y fondos integran criterios climáticos y regulatorios, requiriendo certificados verdes (LEED, BREEAM) para la financiación inmobiliaria, consolidando la sostenibilidad como un factor financiero clave en este sector.

La sostenibilidad aumenta el valor de las propiedades, reduce costes operativos, atrae inversión (financiación verde, fondos ASG), mejora la demanda y la reventa y anticipa regulaciones, generando rentabilidad a largo plazo a través de ahorros energéticos, mayores ocupaciones y alineación con las exigencias del mercado. 

Todo ello ha supuesto un impulso a la financiación inmobiliaria, que desde la crisis de 2007 viene adoleciendo de una acentuada falta de dinamismo. La deficiencia aplica tanto a la construcción como a la obtención de créditos finalistas para la compra de viviendas y otros activos. Las estadísticas generales sobre crédito muestran cómo los flujos financieros (tradicionalmente, la principal fuente para la construcción y el acceso a la vivienda), se redujeron de forma drástica tras la gran crisis. Las estadísticas de financiación a la construcción del Banco de España muestran que a día de hoy no hay una plena recuperación. Con la desaparición de las cajas de ahorros, se alcanzó el mínimo histórico nacional, pasando 1,8 millones de créditos concedidos a 0,3. Así, la desaparición de las principales entidades especializadas en inmobiliaria es uno de los factores determinantes en la reducción del tamaño de este flujo y del mercado hipotecario en su conjunto.

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