En las perspectivas económicas de 2026, el factor que atrae toda la atención es la Inteligencia Artificial. El informe Mercer lo señala como una de las principales tendencias económicas a tener en cuenta por los inversores este año, junto a otras variables clásicas como la inflación, las políticas monetarias y los riesgos globales. Por otro lado, otros estudios señalan la posibilidad de que la IA viva una burbuja, y anotan más factores determinantes en la economía global actual, como el volumen exportador de China, la desregulación internacional o la caída de la inmigración.
Una visión general indica que las perspectivas globales favorecen el fortalecimiento de la eurozona y de Japón, con el euro y el yen fuertes, a diferencia del dólar estadounidense. Las razones principales son el estrechamiento de los diferenciales de los tipos y la mejora del impulso fiscal europeo. Más adelante en este mismo artículo vemos el comportamiento de todos los factores.
Otra gran tendencia positiva es la de las economías emergentes, que siguen en el punto de mira por su desempeño positivo y perspectivas optimistas. En artículos anteriores de este blog, ya hemos repasado el buen momento para las economías del sur de Europa y el potencial de la cooperación Sur-Sur y triangular.
Revisamos a continuación las perspectivas económicas 2026 y los distintos factores que las condicionan, señalados recientemente por los expertos.
Perspectivas de crecimiento económico global
Se prevé que el crecimiento de la economía global se mantenga estable en 2026. La economía estadounidense lidera, gracias en gran parte al aumento en la inversión en Inteligencia Artificial, que se aproxima a los 500.000 millones de dólares estadounidenses.
Por su parte, Europa se beneficia del gasto en infraestructuras y de tipos de interés moderados y bajos. Otro actor importante es Japón, donde el crecimiento se mantiene modestamente por encima de la tendencia, con una notable inversión en automatización.
En cuanto al gigante asiático, los expertos consideran probable que China mantenga su crecimiento cerca de los niveles actuales, ya que la debilidad de la demanda nacional compensa las ganancias en la fabricación de alta tecnología y la localización de IA.
Por su parte, el resto de economías emergentes deberían crecer a buen ritmo, respaldados por políticas relajadas, la debilidad del dólar estadounidense y las fuertes exportaciones tecnológicas en Asia. Sin embargo, en América Latina los tipos más altos representarán una dificultad en algunos países como Colombia, Brasil, México, Argentina y Chile.
Inflación y política monetaria 2026
Se prevé que la inflación global se estabilice en torno a los objetivos de los bancos centrales, aunque con variaciones por regiones. En la Unión Europea, la inflación debería mantenerse cerca del 2%. Para ello, el lastre de los precios de la energía debería ir desapareciendo, así como las presiones por el menor crecimiento salarial.
En cuanto a la política monetaria global, se espera que se mantenga en general acomodaticia, aunque los bancos centrales se moverán a diferentes velocidades. En el caso de la UE, el Banco Central Europeo se mantendría estable en torno al 2%. Para ello, la inflación debería estabilizarse progresivamente cerca del objetivo y el crecimiento debería mejorar ligeramente en los próximos meses.
Riesgos 2026
El riesgo global se concentra en torno a la tecnología, las políticas, la deuda y la geopolítica.
- Tecnología: la rápida construcción de la infraestructura de inteligencia artificial ha apoyado los mercados y el gasto, pero el riesgo de sobreinversión acecha. Las elevadas valoraciones y el optimismo en torno a la IA podrían exponer a los inversores si la rentabilidad resulta por debajo de la esperada.
- Políticas: las restricciones comerciales o nuevos aranceles a los semiconductores podrían interrumpir las cadenas de suministro y presionar a las economías que dependen de la tecnología. La incertidumbre política podría disminuir, pero sigue siendo una preocupación.
- Deuda: el aumento de la deuda pública es un riesgo creciente a medio plazo, con las principales economías en jaque fiscal.
- La tensión geopolítica sigue teniendo múltiples focos. Aunque las fricciones comerciales se moderan, la fragmentación política global sigue amenazando la confianza y el crecimiento del mercado.
El importante papel de China en el contexto global
El grandísimo incremento de las exportaciones chinas ha hecho posible que el crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB) en 2025 se sitúe en torno al 4%.
El problema en China es que el sector privado (familias y empresas) está sobreendeudado al 300% del PIB nacional. Y los gobiernos locales, clave en su economía, tienen déficits muy elevados también.
Ante esta situación, las empresas chinas están doblando su apuesta en los mercados internacionales. Esto implica que los países dependientes de las exportaciones industriales baratas de China, como es el caso de Europa, pagarán el precio en sus propias empresas y puestos de trabajo.
Factores determinantes globales: desregulación e inmigración
Los países están luchando por lograr una mejora de la productividad, y en esta carrera, algunos de ellos generaron en 2025 la mitad de regulaciones económicas que el año anterior (Estados Unidos) o al menos un 25% menos (la Unión Europea). Este auge desregulador también se ha identificado en las economías emergentes el pasado año.
Para este 2026, la presión de numerosos gobiernos y actores empresariales pueden hacer que el porcentaje se reduzca aún más.
Otra tendencia global con peso en el escenario económico mundial es la caída de la inmigración. La reducción de la inmigración es drástica en Estados Unidos (-85% entre 2024 y 2025 en comparación con 2023, año del último pico) y bastante llamativa en Europa (-50%). Los expertos coinciden en señalar a España como la gran excepción en esta tendencia.
¿Y qué será de la IA?
Se espera que los sectores vinculados a la IA influyan positivamente en la renta variable de los mercados desarrollados, que podrían experimentar por fin un sólido crecimiento de los beneficios tras años de inversión.
La imparable y desmedida carrera tecnológica de los principales gigantes estadounidenses mantiene divididos a los analistas financieros: mientras unos ven indicios claros de una burbuja, otros apuestan por señalar la IA como el principal motor de crecimiento económico.
Lo que admite poca discusión es que la valoración en bolsa de numerosas empresas es actualmente desproporcionada, con los riesgos que ello implica. Por eso se prevé que haya una corrección a la baja.
Lo que vendrá después es imposible de anticipar, tendremos que ver el retorno de la inversión tan abundante que han realizado las grandes compañías tecnológicas y cómo se materializa y traduce en beneficios la implementación de la IA en 2026.



