Los flujos del comercio mundial están cambiando debido al lento crecimiento económico, el aumento del proteccionismo y los cambios estructurales en las cadenas de valor, los servicios y la regulación y normativa más estrictas. En ese cambio se están definiendo nuevos riesgos, reglas y oportunidades que modifican el escenario para muchos países. Además, se añaden las tensiones geopolíticas, las alteraciones en las cadenas de suministro y la presión derivada de las transiciones digital y ecológica.
La UNCTAD (ONU Comercio y Desarrollo) acaba de publicar hace escasos días su actualización sobre el Comercio Mundial (abril de 2026), donde indica que el crecimiento continúa, pero aumenta la fragilidad. El organismo señala diez tendencias del comercio mundial 2026 y las políticas y acciones necesarias para ayudar a los países a afrontar el cambio y aprovechar las oportunidades.
Crecimiento del comercio mundial
El comercio mundial alcanzó un récord en 2025, con datos preliminares que apuntan a un incremento del 7%, superando los 35 billones de dólares por primera vez. Fue un crecimiento generalizado, pero más fuerte para las economías en desarrollo en Asia Oriental y África.
El comercio de mercancías impulsó la mayor parte de la expansión, con un crecimiento aproximado de 7% y un aporte de alrededor de 1,8 billones de dólares al crecimiento mundial.
El comercio de servicios creció más que el de mercancías, cerca de 8%, contribuyendo con unos 700.000 millones de dólares al incremento total.
La ONU prevé que el crecimiento en 2026 continúe siendo positivo, pero a menor ritmo: en torno al 2,6%, por debajo del promedio histórico, debido a la desaceleración de las economías desarrolladas y de China.
Por su parte, la OMC rebaja aún más su estimación, situándola en un 1,9%, debido a la crisis energética y de fertilizantes. Además, el organismo advierte que una escalada de los conflictos de Oriente Medio podría reducir el crecimiento del comercio de mercancías aún más, llegando al 1,4%.
Principales riesgos para el crecimiento del comercio mundial
Un escenario de crecimiento lento generalizado como en la actualidad es un factor de riesgo porque debilita la demanda de exportaciones, endurece las condiciones financieras y aumenta la exposición a shocks.
Los riesgos para las previsiones están relacionados principalmente con el conflicto en Oriente Medio, por el aumento de los precios de la energía, que podría afectar significativamente a la producción y al comercio. Pero esto solo sucedería si el conflicto persistiera, en caso de no hacerlo, la previsión es que estos riesgos se inclinen a la baja.
Sin embargo, los riesgos al alza están vinculados a las inversiones en inteligencia artificial, que en 2025 contribuyeron a casi la mitad del crecimiento del comercio de bienes y hasta al 70% de la inversión productiva en algunas regiones del mundo. La resiliencia de estas inversiones representa una de las principales incógnitas para 2026 y los años posteriores. Lo mismo ocurre en el ámbito de las perspectivas económicas de crecimiento, donde la IA también juega un papel fundamental, con un impacto aún por determinar.
Inteligencia Artificial y otros sectores clave del comercio mundial
La fuerte demanda mundial de bienes y servicios relacionados con la inteligencia artificial y tecnologías digitales podría contribuir a sostener el rendimiento general del comercio, si se mantiene sólida y con los resultados esperados.
El aumento del comercio relacionado con la IA y las TIC impulsó gran parte de la expansión del sector manufacturero en 2025. Se espera que siga siendo un motor de crecimiento también en los próximos trimestres. Lo mismo sucede con las industrias verdes y sectores vinculados a las energías renovables.
En contraste, el sector automotriz permanece débil en un contexto de creciente proteccionismo. Por su parte, el comercio de energía se mantiene volátil, por las tensiones relacionadas con la energía no renovable y las complejidades derivadas de la transición energética, que añaden volatilidad.
Tendencias comercio mundial 2026
Según ONU Comercio y Desarrollo, se identifican al menos 10 tendencias que están moldeando el comercio global en 2026. La organización señala las siguientes:
Normas comerciales globales:
Aranceles unilaterales, tensiones geopolíticas y un mayor uso de restricciones comerciales ejercen presión sobre las normas multilaterales. A ello se suma la vinculación entre comercio y clima, que condiciona fuertemente a países y áreas geográficas enteras a lo largo y ancho del globo.
Aranceles e incertidumbre comercial:
Los aranceles alteran el comercio incluso antes de que entren en vigor, ocasionando costes más altos que debilitan la demanda y cambian las fuentes de abastecimiento y políticas que desincentivan la inversión. Las economías más pequeñas y menos diversificadas son las más expuestas.
Cadenas de valor mundiales en constante cambio:
Las empresas pasan de una deslocalización motivada por la reducción de costes a una gestión de riesgos. Las tensiones geopolíticas, el cambio tecnológico y las políticas industriales y climáticas redefinen los mapas de comercio y de inversión, reconfigurando las cadenas de valor. Casi dos tercios del comercio mundial tiene lugar dentro de cadenas de valor, y su reconfiguración está creando nuevos polos y rutas. Si se llega a reducir la eficiencia, esto puede limitar el crecimiento comercial.
Los servicios y la brecha digital:
Los servicios crecen e impulsan el crecimiento comercial, empujados por el comercio online. Pero acentúan la brecha digital:
- Los servicios digitalmente entregables representan ahora el 56% de las exportaciones mundiales de servicios.
- En las economías desarrolladas, alrededor de 61% de las exportaciones de servicios se entregan digitalmente.
- En los países menos adelantados, la proporción es solo de 16%, lo que evidencia una amplia brecha digital.
El comercio Sur-Sur se dispara:
Los países en desarrollo lideran el crecimiento exportador. El comercio Sur-Sur superó el promedio mundial, expandiéndose cerca de 9%, resaltando el peso creciente de las economías en desarrollo en el comercio mundial. Actualmente, el 57% de las exportaciones de los países en desarrollo se dirige a otras economías en desarrollo.
El auge se debe en gran medida a las cadenas regionales de valor de Asia, en particular en el Este y Sudeste asiático, donde domina la manufactura de alta y media tecnología. También en África más de la mitad de las exportaciones se dirigen ahora a mercados en desarrollo.
A medida que el crecimiento de la demanda se debilita en las economías avanzadas, el comercio Sur-Sur sigue expandiéndose. Estrechar los lazos regionales e interregionales, en especial entre África y América Latina, podría impulsar la resiliencia en las redes mundiales de comercio.
La preocupación por el clima:
Es clave en las iniciativas comerciales mundiales: los mercados de tecnologías de energía limpia podrían alcanzar 640.000 millones de dólares anuales para 2030, impulsando el comercio de bienes y servicios ecológicos. Clima y comercio se relacionan estrechamente mediante:
- Políticas industriales para energías limpias, que remodelan el acceso a mercados y la competitividad.
- Precios y regulación del carbono, incluido el mecanismo fronterizo sobre el carbono de la Unión Europea a partir de 2026.
Los minerales críticos agravan el escenario de los riesgos geopolíticos:
A fines de 2025, los precios de minerales críticos para la energía limpia estaban entre 18% y 39% por debajo de sus niveles máximos de 2021-22. Los motivos son el exceso de oferta, la menor demanda de baterías y los cambios tecnológicos que disminuyen la intensidad mineral. La bajada de precios reduce el coste de vehículos eléctricos y energías renovables, pero afecta a la inversión:
- El crecimiento de la inversión minera cayó a 5% en 2024, tras haber sido de 14% en 2023 y 30% en 2022.
- El financiamiento se concentra en proyectos cercanos a minas existentes, con poco interés por nuevos desarrollos de tipo greenfield (proyectos de nueva planta), necesarios para comprobar si realmente crece la inversión mundial productiva, la que implica capital para la actividad económica y por tanto genera valor real y aumenta el Producto Interior Bruto (PIB).
Los riesgos de suministro han aumentado, al endurecerse los controles a la exportación. Los países responden acumulando existencias y firmando acuerdos bilaterales, lo que incrementa el riesgo de fragmentación de las cadenas de valor. Así, la seguridad de los recursos seguirá siendo un tema estratégico en el comercio de 2026 y próximos años.
El comercio agrícola, vital para la seguridad alimentaria:
Los productos alimentarios y agrícolas representan alrededor de un tercio de las exportaciones de productos básicos, siendo los alimentos cerca del 87%.
Los mercados alimentarios siguen siendo muy vulnerables:
- Conflictos, restricciones comerciales y fenómenos meteorológicos extremos continúan afectando a la oferta y a la volatilidad de los precios.
- Los precios de los fertilizantes se dispararon en 2025 y siguen elevados, incrementando los costes de producción.
Las regulaciones comerciales se endurecen por las políticas nacionales:
Desde 2020, se han introducido cerca de 18.000 medidas discriminatorias de comercio. En 2026 se prevé que las medidas no arancelarias sigan aumentando. Si bien suelen responder a objetivos legítimos, su impacto será desigual, siendo los exportadores más pequeños y las economías de menores ingresos los más perjudicados.
La caída del comercio entre Estados Unidos y China redefine los flujos mundiales:
El comercio entre Estados Unidos y China cayó cerca de una cuarta parte en 2025, es decir, unos 170.000 millones de dólares.
El comercio mundial se ha adaptado, gracias al surgimiento de «economías conectoras» que actúan como intermediarias. Camboya, Egipto, Vietnam e Indonesia sirven a menudo de centros logísticos o de ensamblaje. Contribuyen así a estabilizar los flujos comerciales, impulsar el crecimiento mundial y amortiguar el impacto del aumento de la fragmentación geopolítica.



