Publicado el 22 de mayo de 2026

Transición energética: inversión y financiación de un cambio global

Alcanzar la neutralidad climática exige reorientar aproximadamente un 8% del PIB anual hacia inversiones sostenibles hasta 2050.
Transición energetica: inversión y financiación

La inversión en la transición energética (que incluye energías renovables, transporte electrificado y redes) alcanzó en 2025 un máximo histórico de 2,3 billones de dólares. El informe anual Tendencias de Inversión en la Transición Energética (ETIT), publicado por BloombergNEF (BNEF), así lo refleja. La cifra aumenta un 8% respecto a la de 2024, también récord en su momento.

Por su parte, el informe Panorama mundial de la financiación de la transición energética en 2025 de IRENA subraya que, a pesar de que las inversiones anuales crecen desde 2019, siguen concentrándose en las economías avanzadas y China. 

Los países y regiones que atraen una inversión sustancial en energía renovable y avanzan en su despliegue tienen mayor seguridad energética, actividad industrial y resiliencia, impulsando así su desarrollo socioeconómico. Reducir la brecha de inversión entre países y regiones es fundamental para desbloquear capital y tecnología allí donde más se necesita. Asegurar una transición energética inclusiva y accesible para todos debe ser prioritario. 

El informe también indica que las inversiones se mantienen muy por debajo de lo necesario para alcanzar el escenario de 1,5°C. Este es el umbral crítico de calentamiento establecido en el Acuerdo de París para evitar consecuencias climáticas catastróficas e irreversibles.

Un vistazo a los últimos datos disponibles nos pone sobre la pista de lo que cabe esperar a corto plazo con respecto a las finanzas de la transición ecológica: una estabilización generalizada, tanto en inversión en transición energética como en energías renovables.

Claves de la inversión y financiación de la transición energética y las renovables

La mayoría de la inversión en transición energética se destinó en 2024 y 2025 a energías renovables, eficiencia energética, redes y transporte electrificado

La energía solar fotovoltaica casi cumple con las necesidades para alinearse con escenarios de 1,5°C. Por el contrario, otras tecnologías como CSP (Energía Solar Concentrada, por sus siglas en inglés Concentrated Solar Power), eólica y bioenergía requieren aumentos significativos. La mayor disminución fue la de la inversión en hidrógeno verde y captura de carbono.

Aproximadamente un tercio de la inversión en transición energética se destina a tecnología de energías renovables, aunque con una clara tendencia a la estabilización. En 2025 se han invertido 690.000 millones de dólares, una caída del 9,5 % interanual respecto a 2024. 

Según la entidad, el 99% de los nuevos proyectos de energías renovables puestos en marcha fueron más rentables que cualquier nueva alternativa a combustibles fósiles. Esto es un sólido argumento a favor de estas energías, que seguirán siendo la clave.

El desafío está en triplicar las renovables hasta 11,2 TW para 2030, según lo acordado por la comunidad internacional. Conlleva sumar la capacidad de 1.122 GW cada año a partir de 2025. Así, el crecimiento anual debería ser del 16,6% durante la década.El informe de IRENA revela que la mayor parte de la inversión se realiza mediante deuda y capital a precios de mercado, y que las subvenciones representan menos del 1%. Esto quiere decir que existe una necesidad urgente de movilizar inversiones, especialmente capital orientado al impacto, como deuda a bajo coste y subvenciones. Esto es fundamental para mantener el impulso de la transición energética y, al mismo tiempo, evitar que se agraven las cargas de la deuda.

El hidrógeno limpio afronta su fase de implementación

La inversión mundial en tecnologías de hidrógeno renovable ha experimentado un fuerte crecimiento en 2025. Las estimaciones indican un aumento del 70% respecto a 2024. Diferentes fuentes valoran el tamaño del mercado global de hidrógeno verde en 2025 entre los 11.800 millones y 12.850 millones de dólares.

A nivel de proyectos comprometidos (decisión final de inversión, en construcción o en operación), el Global Hydrogen Compass 2025 señala que la inversión acumulada superó los 110.000 millones de dólares en 510 proyectos comprometidos en todo el mundo. Aunque persisten retrasos y cancelaciones en proyectos debido a altos costes, la inversión en proyectos con Decisión Final de Inversión (FID) ha aumentado un 20%.

China y Europa lideran las inversiones en electrolizadores. Europa ha sido el mayor inversor, con unos 12.000 millones comprometidos en 2025. El H2Med es uno de los grandes proyectos de hidrógeno verde en Europa, y este 2026 afronta su fase de ejecución técnica. El resultado esperado es la consolidación de la Península Ibérica como un hub central de producción de hidrógeno verde en Europa. 

Sin embargo, los retos persistentes de alto coste, baja demanda y fuerte dependencia de China preocupan a los expertos. La necesidad de almacenamiento, la digitalización y la gestión de la red eléctrica son críticos para el éxito del sector este año. Además, de cara a 2030, se necesita escalar la inversión mundial a 68 mil millones de dólares anuales.

Crece el desarrollo de las redes eléctricas

La inversión en redes eléctricas creció en 2025 un 16%, superando los 470.000 millones de dólares. Pero se necesita casi el doble de la inversión actual hasta 2030: 671 mil millones anuales. Para ello será necesario un gran aumento en el financiamiento público y privado.

Las redes eléctricas inteligentes (smart grids) son fundamentales para la transición energética, ya que modernizan la red tradicional con tecnología digital. Su principal ventaja es que permiten la gestión bidireccional de energía y de datos. Con ello, facilitan la integración de energías renovables, vehículos eléctricos y el almacenamiento, mejorando la eficiencia y permitiendo una participación activa del consumidor.

Crece la inversión en baterías

La inversión en almacenamiento de baterías en 2024 fue de 24,5 mil millones de dólares, con un crecimiento del 112% respecto a 2023. La instalación de baterías se ha disparado en 2025 en España un 119%, según la última edición del Informe Anual de Autoconsumo Fotovoltaico y Almacenamiento, publicado por APPA. Por ello, se prevé que seguirá creciendo en este año y los próximos.

La inversión global en fábricas de baterías y componentes está siendo impulsada por la electromovilidad y la alta demanda de sistemas de almacenamiento energético. 

A pesar de los desafíos de exceso de capacidad en algunas regiones, en 2024 y 2025 se alcanzaron hitos significativos para estas industrias.

La inversión en fábricas de baterías y componentes clave sigue en aumento e impulsa la expansión de tecnologías de almacenamiento para apoyar la integración de renovables. Se prevé que la demanda de baterías crezca a una tasa compuesta anual superior al 15% en la próxima década.

Sin embargo, los minerales críticos siguen siendo uno de los principales obstáculos, junto con la necesidad prioritaria de diversificar las cadenas de suministro fuera de China. También es necesario estabilizar la inversión en Latinoamérica y Sur global, donde muchos países están fuertemente condicionados por el comportamiento de este sector, tanto por la fluctuaciones del mercado como por la volatilidad de los precios.

Crecimiento en vehículos eléctricos e infraestructura de carga

Los vehículos eléctricos (VE) alcanzaron una cuota del 22% en ventas mundiales en 2024. En 2025, el crecimiento fue mayor y superó el 25%. Las matriculaciones mundiales de vehículos eléctricos en 2025 rozaron los 14 millones de unidades en 2025. China se mantiene líder, produciendo el 71% de los VE vendidos mundialmente en 2025.

La infraestructura de carga pública representó 39 mil millones de dólares, con 5,6 millones de cargadores en 2025. Nuevamente destaca China, con el 89% de la inversión pública.

Escaso crecimiento de las inversiones en eficiencia energética

La inversión en eficiencia energética aumentó solo un 3% en 2024 (sumando 346 mil millones de dólares)  y solo un 1,8% en 2025. La cifra está muy lejos del objetivo del 4% necesario para alcanzar las metas de emisiones. 

La eficiencia en edificios, industria y transporte puede reducir más del 25% de las emisiones necesarias para 2050, pero requiere un aumento de inversión de más de siete veces.

Digitalización e IA transforman la gestión de las renovables variables

La digitalización y la IA aplicada a las energías renovables son un factor clave tanto para la previsión de la demanda y los precios como para la gestión de redes inteligentes y el mantenimiento predictivo de la infraestructura energética. 

Conforme se modernizan y amplían los sistemas eléctricos de los países, las soluciones digitales deben acompañar la infraestructura y la planificación energética a largo plazo.

IA y electricidad comparten un futuro potencialmente transformador, ya que la digitalización puede lograr menos coste eléctrico para el usuario final, aumentar la seguridad energética y mejorar el rendimiento empresarial, ayudando a integrar renovables de bajo coste. 

El aumento de la demanda energética de los centros de datos que soportan la IA presenta tanto desafíos como oportunidades para la planificación y expansión de la Red. Satisfacer la creciente demanda de forma fiable y sostenible requiere la coordinación meticulosa entre la innovación digital y el desarrollo de infraestructuras energéticas. Para ello, la energía renovable y los sistemas Cleantech (tecnología limpia) son factores indispensables.

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