Publicado el 1 de julio de 2026

Bajo crecimiento económico en América Latina: 2026 confirma la tendencia

El bajo crecimiento económico en América Latina se confirma este 2026, pero la región tiene grandes oportunidades para activar nueva palancas de desarrollo.
América Latina

América Latina y Caribe crecerán apenas un 2,2% este año, según las previsiones de la Comisión Económica para la región (CEPAL). La zona lleva años instalada en el bajo crecimiento, la alta exposición a las convulsiones internacionales y la escasa capacidad para poner en marcha mecanismos propios que puedan revertir esta situación de bajo crecimiento económico en América Latina.

Por su parte, un informe del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) indica que el estancamiento económico que experimenta la región se debe a una falta de productividad e integración en la economía global.

Pese a todo, las disparidades regionales marcan una gran diferencia, creando brechas muy amplias entre los diferentes países. 

La revisión de ambos informes facilita la comprensión de la actual etapa de bajo desarrollo económico en la región. 

El entorno y el escenario internacional, un grave condicionante

En lo que va de año, el escenario internacional se ha endurecido, especialmente a raíz de la guerra en Oriente Medio. El conflicto ha disparado la volatilidad de los mercados y el precio del petróleo. También se encarecieron los alimentos a nivel global, mientras el comercio mundial frenó su crecimiento. Además, se ha desacelerado la economía de los grandes socios de la América Latina y Caribe, como China o India, e incluso la Eurozona. A su vez, los bancos centrales del mundo se muestran cautelosos debido a la inflación. Por ello, las condiciones financieras son más duras de lo esperado.

Por último, también se añaden riesgos insistentes en la región, a saber: condiciones financieras restrictivas, inflación alimentaria y energética y volatilidad cambiaria.

Análisis de la CEPAL: el consumo decae y la inversión no crece

CEPAL rebajó en una décima la estimación anterior de crecimiento de América Latina y Caribe. Pero lo relevante no es la décima que se pierde, sino que se confirma la tendencia de crecimiento lento, situado por cuarto año consecutivo en torno al 2% anual. 

Desde hace 4 años, la economía se desacelera, los precios suben y el trabajo escasea, a grandes rasgos en toda la región. El consumo privado no deja de perder impulso y la media de la inflación superará el 3%, frente al 2,4% de 2025. La inversión no termina de recuperarse y el empleo crecerá solo un 1,1% en 2026 (1,5% en 2025). Además, en algunos países, se acumulan ciertas dificultades estructurales como restricciones externas, margen de maniobra político agotado o instituciones frágiles.

Concretamente en América del Sur, la volatilidad del tipo de cambio y la subida de los costes de la importación complican la situación. Algunos mercados prevén fuertes contracciones, como Bolivia (-3,2%). 

Un reparto muy desigual del crecimiento

De los 33 países de la región, 24 crecerán menos en 2026 que en 2025. Las grandes diferencias entre las distintas regiones son más que significativas: 

  • América del Sur crecerá 2,4% (frente al 2,9% de 2025)
  • América Central crecerá 2,2% (similar al 2,3% del año pasado). Pero si se deja fuera a Cuba y Haití, que sufren contracciones, el promedio sube a un esperanzador 3,9%
  • El Caribe de habla no hispana tiene un crecimiento del 5,6%, gracias al empuje de Guyana y su boom petrolero. Sin este país, apenas alcanza el 1,2% de crecimiento.

En resumen, nueve países crecerán un 4% o más, ocho lo harán entre el 3% y el 4%, trece lo harán menos del 3% y tres tendrán contracciones.

En medio de un promedio regional estancado, se prevén comportamientos dispares. Los países que lideran las previsiones de crecimiento en 2026 son Paraguay (4,0% – 4,4%), Argentina (3,5% – 4,0%) y Perú (2,9% – 3,4%).  Economías más grandes como Brasil y México muestran ritmos más moderados debido al contexto externo y desaceleraciones internas. Se prevé un crecimiento de 1,9% para Brasil y 1,3% para México. 

El crecimiento en Latinoamérica lo lideran países sudamericanos y centroamericanos: Venezuela: 6,5%, Paraguay: 4,5%, Nicaragua: 4,5%, Panamá: 4,0%, Guatemala y República Dominicana: 4,0%.

Un caso muy particular es el de Guyana, que mantiene un ritmo excepcional del 16,3% impulsado por su sector petrolero.

La CEPAL advierte: «Ampliar la movilización de recursos internos y externos y fortalecer la gobernanza son factores fundamentales para impulsar políticas que dinamicen la inversión, aumenten la productividad y fortalezcan la resiliencia macroeconómica, en un entorno global cada vez más incierto”.

Según la entidad, la solución reside en “una combinación de políticas audaz que aliente la transformación productiva para construir una región más resiliente, inclusiva y próspera”.

La visión del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe

El CAF indica en su informe Impulsando el crecimiento en un mundo cambiante que el estancamiento económico que experimenta la región se debe a una falta de productividad e integración en la economía global.

La entidad enfatiza la necesidad de adaptarse para prosperar en un escenario de geopolítica internacional cambiante, transición energética (hacia las fuentes renovables) y transformación digital (tecnologías e IA).

El informe identifica tres áreas claves en las que la región debe centrarse para promover el desarrollo económico: innovación, integración y formalización.

Innovación

Una de las claves para el crecimiento de la región, debido a la necesidad de adoptar nuevas tecnologías para no quedarse atrás. De hecho, el reporte destaca que la falta de adopción de tecnologías modernas es la principal causa del estancamiento productivo.

La inversión en innovación de la región es solo un 0,55% del PIB, muy inferior a la de la región OCDE, que se sitúa en un 2,66%.

Integración

Una mejor inserción en la economía global también es fundamental. A mayor inversión en infraestructura, mejor integración. Además, también es importante identificar oportunidades de comercio que impulsen la región dentro del escenario global. 

Por eso el reporte destaca las oportunidades que ofrecen las alianzas económicas con la Unión Europea. Un ejemplo es el acuerdo reciente entre la UE y Mercosur que prevé eliminar los aranceles en más del 90% de las exportaciones entre ambos.

Formalización

El CAF estima que las empresas pequeñas y medianas no registradas representan una mayoría en países como Colombia o República Dominicana. Este tipo de empresas acusan una alta informalidad laboral y retrasan el crecimiento económico.

Sin el pago de los impuestos, los salarios son bajos y los sistemas contributivos de salud y pensiones quedan afectados. De ahí que el CAF insista en la importancia de políticas que fomenten la formalización laboral. Eso incluye medidas para reducir los costes de operar como empresa formal y promover la protección social de los trabajadores. 

América Latina y Caribe pueden superar el estancamiento 

Mientras ambos informes recogen sendos retos y dificultades a superar para que América Latina y Caribe puedan impulsar su crecimiento, también existen grandes oportunidades, algunas de ellas totalmente novedosas. 

La riqueza de recursos naturales es la más obvia de las oportunidades de la región. Es clave para un desarrollo sostenible y mantiene la ventaja competitiva para la región en sectores como agroindustria y alimentos (por ser el mayor exportador neto mundial), minería (por sus minerales críticos como cobre o litio), energías renovables y bioeconomía /ecoturismo. Su capital natural se considera una infraestructura económica estratégica.

Otras vías que exploran las oportunidades para la región incluyen la propiedad intelectual o el sector de los cuidados como palancas de activación de la economía.

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