La inversión en tecnología limpia marcó un nuevo récord en 2025 en la Península Ibérica. Con cerca de 770 millones de euros invertidos, España y Portugal se consolidan en inversión Cleantech. Según el último informe de Cleantech for Iberia sobre el estado de las tecnologías limpias en la península, esta cifra representa un crecimiento interanual del 80%.
¿Las principales razones? Ambos países combinan energía competitiva, abundante y limpia con políticas verdes relativamente estables. Esto hace que sean destinos atractivos para la inversión industrial en Europa.
Sin embargo, ambos países, España y Portugal, acusan la misma debilidad: si bien son numerosas las ayudas iniciales para I+D y etapas germinales, aún falta financiación de proyectos de primera planta industrial (First-of-a-Kind), manufactura a gran escala y despliegue comercial.
En un artículo anterior sobre cómo crece la inversión mundial, pero no la productiva, ya vimos que esta limitación afecta a todo tipo de inversión, no solo la que financia cleantech.
La ventaja en el caso del sector Cleantech es que 2025 ha marcado un cambio de rumbo en la orientación de la inversión hacia etapas más avanzadas de los proyectos. Para 2026, se prevé que dicha tendencia se consolide para que pueda alcanzarse la meta de convertir el capital de la Península Ibérica en activos tangibles: fábricas, redes, plantas industriales, infraestructuras…
Las Cleantech en Europa
El sector cleantech europeo está alcanzando cierto nivel de madurez, pasando de las grandes promesas tecnológicas a contar ya con un número importante de empresas que han implementado soluciones probadas. Además, en muchos casos son proyectos de clientes industriales a largo plazo y con capacidad de expansión y escalabilidad.
Por otro lado, según remarca el mencionado informe de Cleantech for Iberia, las tecnologías limpias se están convirtiendo en una cuestión de autonomía estratégica. Energía, redes, almacenamiento o industria limpia ya están siendo consideradas infraestructura crítica. Así, la escalabilidad de estas tecnologías ya no es sólo una cuestión climática, sino también industrial, económica y geopolítica.
Otro informe reciente, Panorama de innovación en cleantech: El nuevo motor de la sostenibilidad corporativa en España (de Tetuan Valley y CleantechHU), indica que:
- El 82% de las grandes compañías europeas cuenta con programas de innovación estructurados y activos no por una mera cuestión de reputación, sino para poder mantener su competitividad en el mercado.
- Las alianzas entre corporaciones y startups han aumentado más de un 200% en la última década, impulsadas por la necesidad de ejecutar la transición sostenible.
Esto demuestra que hay un compromiso real y que ya no se trata de una elección sino de una necesidad competitiva. Pero también indica una limitación innegable: es prácticamente imposible que una única empresa disponga de todo el conocimiento y la capacidad tecnológica necesaria para afrontar retos como la descarbonización, la circularidad de recursos o la seguridad energética.
El despegue no ha de hacerse esperar más
Con un incremento de la inversión de 6 veces en 5 años, el ecosistema ibérico de tecnologías limpias, según Cleantech for Iberia, ya está listo para despegar.
El pasado 2025 mostró que la inversión empieza a salir del ámbito de la investigación e innovación al de despliegue. La inversión se concentró en un menor número de rondas, pero de mayor tamaño, con operaciones en fases más avanzadas. La previsión para 2026 es que el mercado sea más maduro y selectivo, con un foco en proyectos capaces de pasar del piloto a la planta industrial.
El informe estima que la Península afronta un déficit de financiación cercano a los 250.000 millones de euros hasta 2030 en esa fase de escalado. Pero en los últimos meses, el capital ha comenzado a orientarse hacia tecnologías industriales, vinculadas a infraestructuras y listas para escalar: almacenamiento energético, redes, hidrógeno… Así, el mayor interés inversor en 2026 previsiblemente se concentrará en redes y flexibilidad del sistema eléctrico y tecnologías para la descarbonización de la industria pesada.
Si en 2026 se materializa el paso que se espera hacia el despliegue efectivo y la implantación comercial, la Península Ibérica podrá ser líder en sectores como el acero verde y el almacenamiento de energía de larga duración, entre otros.
España, quinto país europeo en inversión cleantech
España se ha consolidado como el quinto país europeo en inversión cleantech. El sector representa aproximadamente el 20% del total del capital riesgo en el país.
Según los expertos, la inversión en el sector cleantech se situó en 2025 en 1.000 millones de euros aproximadamente, lo que supone un importante salto respecto a años anteriores.
En 2026, el reto es mejorar la ejecución, rapidez y credibilidad de las tecnologías limpias. Así, este año el foco se desplazará del diseño de políticas a su implementación efectiva. Para ello, se deberán traducir los marcos regulatorios en plazos más cortos, procesos predecibles y mejores condiciones que aceleren el interés por las inversiones industriales limpias a gran escala en nuestro país.
Portugal, entre la oportunidad y el desafío
Portugal cuenta con más del 25% de la producción cárnica nacional ya digitalizada con soluciones cleantech y sectores emergentes como el hidrógeno, el almacenamiento y la economía azul en auge.
Gracias a estas fortalezas, el país luso puede llegar fácilmente a convertirse en referente. Para ello, deberá saltar el gap de inversión que lastra el ritmo de descarbonización del país.
Portugal deberá trabajar su estrategia para aumentar la confianza del inversor. Para ello, necesitará una hoja de ruta industrial verde concisa, que incluya información al inversor referente a las tecnologías prioritarias bien definidas, las zonas industriales designadas y la visibilidad a largo plazo.



