La Economía Digital en España ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos años y se está consolidando como un motor de crecimiento estructural. A inicios de 2026, los datos indican que este sector ya aporta el 26% del Producto Interior Bruto, cuando en 2019 no llegaba al 19% (18,7%). El impacto total se estima en 414.000 millones de euros. El sector digital ha alcanzado una facturación récord de 138.205 millones de euros (+5,6% anual) y genera más de 723.000 empleos directos.
Según el Informe de Economía Digital de Adigital, se han movilizado más de 2.100 millones de euros en políticas públicas para acelerar el despliegue de la IA en los últimos años.
El objetivo estratégico del país es que la economía digital alcance el 40% del PIB para finales de la década. Para ello, existen numerosas oportunidades, pero también retos persistentes que deberán superarse en los próximos años.
Grandes oportunidades para España en Europa
La adopción de la Inteligencia Artificial en empresas españolas creció casi cuatro veces más rápido que la media de la Unión Europea durante el último ejercicio.
Según un índice elaborado por la Universidad de Standford, España fue en 2025 el séptimo país más competitivo del mundo en inteligencia artificial. Gracias a la apuesta por iniciativas como la Agenda Digital 2026, los inversores tecnológicos están confiando en nuestro país.
Aunque los primeros de la lista en centros de datos en Europa siguen siendo ciudades como Frankfurt, Ámsterdam o París; en España, Madrid, Barcelona y Málaga están posicionándose en este mercado, como ya vimos en el anterior artículo sobre la mejora de productividad española en el contexto europeo.
Los 143 centros de datos con los que cuenta España sitúan al país como el decimosexto del mundo en infraestructura de almacenamiento y procesamiento de datos.
Por otro lado, España destaca por encima de la media europea en conectividad de banda ancha (cobertura superior al 90% de los hogares). También ocupa un lugar destacado en referencia al uso de la administración electrónica. Estos son algunos de los puntos fuertes que el país tendrá que optimizar para obtener una mayor ventaja competitiva.
Regulación equilibrada y talento especializado
España debe aplicar las directivas y reglamentos europeos, pero sin llegar a una sobrerregulación que ocasione el rechazo no solo de las empresas locales, sino también de los inversores y de toda la cadena de suministro del ecosistema digital en nuestro país.
Es necesario, como ya vimos en un artículo sobre Gobernanza internacional de la IA, un marco global que regule la Inteligencia Artificial para identificar riesgos e implementar una monitorización constante y adecuada del comportamiento de los sistemas y el uso que se hace de ellos. Pero para eso, como bien señalan desde Isaca, una organización dedicada a la gobernanza de la tecnología informática, en una reciente publicación de ComputerWorld, todo empieza y termina con las personas. El talento humano cualificado y especializado es la única vía posible para alcanzar las metas establecidas en la Década Digital 2030.
Tecnología en las sombras
La llamada Shadow IT hace referencia al uso de hardware, software, aplicaciones o servicios en la nube dentro de una empresa u organización sin la autorización, conocimiento o supervisión del departamento responsable, normalmente el de Tecnología Informática (TI). Supone un riesgo de ciberseguridad, posibilidad de fugas de datos y posible falta de cumplimiento normativo.
Del mismo modo, la Shadow AI es el uso de modelos de Inteligencia Artificial sin el control de esos mismos departamentos de tecnología informática. Esta IA en la sombra ya está siendo utilizada para detectar vulnerabilidades de seguridad u organizar ciberataques masivos y complejos, entre otros actos maliciosos.
Además, esta clase de riesgos se unen a las vulnerabilidades que de por sí presentan ya los nuevos sistemas de IA. A menudo, estos suelen tener que ver con la seguridad de los datos sensibles o la posibilidad de manipulación del modelo para interferir en determinados procesos críticos.
Los desafíos en materia de seguridad están en el centro de atención del avance de la IA, como también lo está su relación con el progreso y la desigualdad.
Ciberseguridad, eterna asignatura pendiente
Se estima que el tamaño del mercado de ciberseguridad de Europa en 2026 será de 69.820 millones de dólares. En 2025 fue de 63.120 millones de dólares.
Las proyecciones para 2031 apuntan a 115.660 millones de dólares, creciendo a una Tasa de Crecimiento Anual Compuesto (CAGR, por sus siglas en inglés) del 10,62 % durante 2026-2031.
McKinsey & Company considera que España cuenta con múltiples ventajas para convertirse en un hub de ciberseguridad en Europa.
Por su parte, el informe España, hub de ciberseguridad europeo apunta a que el país combina ventajas estratégicas —como su conexión con América Latina, un ecosistema tecnológico en expansión y una sólida infraestructura digital— con un creciente mercado impulsado por la nueva regulación y los fondos europeos.
Algunas fortalezas destacadas en el estudio son: el buen posicionamiento internacional, la amplia red de CSIRT y un tejido de clústeres e iniciativas tecnológicas que favorecen el crecimiento del sector.
Por otro lado, el documento identifica importantes puntos débiles, como la escasez de profesionales cualificados, el insuficiente dominio del inglés, la falta de incentivos fiscales y un modelo de gobernanza fragmentado. Se añaden también riesgos externos como la fuga de talento, la dependencia tecnológica o las cargas administrativas, entre otros.
El documento, que se puede descargar en PDF, concluye que la clave para que España se convierta en un verdadero centro europeo para la ciberseguridad es reforzar la atracción de talento, mejorar la coordinación institucional y aprovechar las oportunidades regulatorias y económicas disponibles.



