11 octubre 2021 Compartir en:

Balanza comercial de España en la era post-Trump. ¿Amigos?

La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca ha supuesto un soplo de aire fresco para el comercio entre Estados Unidos y España, lastrado por la política proteccionista de Donald Trump. Además, los planes de desarrollo impulsados por la nueva Administración pueden traer nuevas oportunidades de negocio.

La política proteccionista de Donald Trump perjudicó claramente a la exportación de determinados productos españoles a Estados Unidos. En octubre de 2019, el expresidente estableció un arancel del 25% a la importación de productos agroalimentarios, como represalia por las subvenciones concedidas a Airbus, atendiendo así a las quejas de Boeing y afectando negativamente a la balanza comercial española con estados unidos.

Esta medida afectó a productos españoles como aceite de oliva envasado, aceituna de mesa, diversas frutas y hortalizas —naranjas, limones, mandarina, cerezas, melocotones, zumos, etc.—, vino, carne de porcino, derivados lácteos o algunos productos del mar —mejillones, navajas, almejas, etc.—.

La llegada de Joe Biden a la Casa Blanca ha supuesto un respiro para los exportadores españoles. “La llegada de Biden ha sido positiva. Las restricciones y la actitud comercial de la Administración Trump supusieron un gran retroceso en términos de liberalización comercial. Con su llegada se han podido ver gestos muy significativos, que pueden revertir a medio plazo la anómala y difícil situación creada por Trump. No va a ser ni rápido ni fácil, pero, sin duda, va a haber un mayor entendimiento comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, que sentará las bases para una vuelta al statu quo pre-Trump”, declara Francisco Joaquín Cortés, profesor del Máster en Dirección y Administración de Empresas – MBA Directivos de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Igualmente, Francisco González, profesor de ESIC, indica que la presidencia de Biden “deberá reflejarse en un aperturismo hacia un mayor liberalismo comercial, no perjudicado por la guerra de los aranceles que ha salpicado la relación en los últimos años”. José Manuel Puigcerver, profesor de EAE Business School, especifica que la suspensión de dichos aranceles “representa un ahorro para las empresas exportadoras de este tipo de productos de unos 1.000 millones de euros”. González explica que esta suspensión “se extenderá por un periodo de cinco años, mientras ambas partes buscan una salida a la disputa”. 

Estos movimientos son muy importantes para nuestro país, habida cuenta del peso de las exportaciones de España a EE.UU. León Velázquez, Gerente en Gestión de Comercio Internacional de la Cámara de Comercio de Madrid, especifica que EE.UU. es nuestro sexto destino de exportación, sólo por detrás de Francia, Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido, “con un valor exportado de 8.368 millones de euros en el período de enero a julio de 2021 y un crecimiento anual del 15,09%”.

Y las importaciones también son muy relevantes, ya que la balanza comercial entre España y EE.UU. se encuentra muy equilibrada. “El valor de las importaciones realizadas por el conjunto de España supera muy ligeramente a las exportaciones, situándose en 8.536,90 millones, un 3,55% menos que en el mismo período de 2020. EE.UU. se sitúa como sexto mercado proveedor de España, tras Alemania, Francia, China, Italia y Países Bajos”, anota Velázquez.

Algunas sombras de esta balanza comercial entre EEUU y Europa

Sin embargo, no todo son buenas noticias. Puigcerver advierte que “los primeros días de la Administración Biden supusieron una continuidad patente respecto a las decisiones adoptadas por Trump”. De hecho, dichos aranceles se mantuvieron hasta el pasado mes de junio, cuando fueron suspendidos. “La mayor apuesta hacia el multilateralismo de Biden puede suponer una ventaja para países como España, sin perder nunca de vista que, si bien su postura hacia sus socios estratégicos como la UE se ha suavizado, ésta no representa un giro radical de 180 grados respecto a la Administración anterior”, añade.

Igualmente, González advierte que “no podemos pensar que será una apertura completa”. “No podemos obviar que uno de los ejes sobre los que giró su campaña electoral fue el lema ‘Made in America’, con lo que cierto proteccionismo se mantendrá vigente”, explica.

Además, hay que señalar que EE.UU. impuso un arancel del 25% a diversos productos españoles —calzado, bolsos, cinturones, cristalería, gambas, pulpo congelado, etc.— el pasado mes de junio, como represalia por la aprobación de la ‘tasa Google’, aunque ha quedado congelado durante un periodo de 180 días. De hecho, el experto de EAE Business School considera que “el mayor riesgo de imposición de nuevos aranceles recae sobre la posibilidad de nuevas represalias como reacción a la ‘tasa Google’”. La suspensión temporal se está aprovechando para negociar un acuerdo en el seno de la OCDE. Pero si no se alcanza este consenso, podrían imponerse estos aranceles a finales de año. “Las estimaciones indican que el monto adicional en el coste de estos bienes alcanzaría los 200 millones de euros”, detalla.

También se mantienen todavía aranceles sobre el aluminio y el acero. “La UE y EE.UU. siguen enfrentados por los aranceles al acero y al aluminio, pero se comprometieron en junio a entablar conversaciones para resolver las diferencias sobre estas medidas antes de que termine el año”, afirma el experto de la Cámara de Comercio de Madrid.

Además, Cortés señala que “quedan pendientes los gravámenes a la energía eólica o a la aceituna negra”. Cabe recordar que Biden impuso un arancel del 73% a la importación de torres eólicas procedentes de España, al entender que estaban haciendo ‘dumping’.

Por otra parte, Guillermo Rivas-Plata, secretario de la Asociación Española de Profesionales de Comercio Exterior (ACOCEX), advierte que, si bien se aprecia un cambio en las relaciones para el intercambio de inversiones, productos y servicios, “la situación ha empeorado en la relación entre Gobiernos, ya que no hay comunicación y las acciones que España está realizando en el marco geoeconómico y geopolítico no están gustando”. Por ejemplo, afirma que el futuro de la Base de Rota “está en entredicho ahora mismo, con la opción de desaparecer de España e irse a Marruecos como base estratégica para las operaciones de Estados Unidos”.

Apuesta por el multilateralismo en la balanza comercial de mercancías

En cualquier caso, Velázquez considera que el protagonismo que ha adquirido Biden en diversos encuentros internacionales es una muestra clara de la nueva política comercial de Estados Unidos, abierta al diálogo multilateral. Por ejemplo, el presidente estadounidense participó en junio en la cumbre del G-7 en Reino Unido, en el que se suscribieron compromisos para promover el comercio libre y justo y se abogó por una reforma de dicho sistema y de la Organización Mundial del Comercio.

También participó en la cumbre UE-EE.UU. celebrada en Bruselas, que se concretó en tres nuevas iniciativas comerciales importantes: la creación de un marco de cooperación para las grandes aeronaves civiles, el inicio de conversaciones para resolver las diferencias sobre las medidas relativas al acero y al aluminio antes de que termine el año y el establecimiento de un Consejo UE-EE. UU. de Comercio y Tecnología (TTC, por sus siglas en inglés).

“Es un foro de cooperación entre ambas partes, por el cual se promueve y coordina la cooperación práctica en materias de digitalización, seguridad informática y la posibilidad de internacionalización de las empresas. Sin dejar de ser un foro muy político, es un primer paso hacia una mayor colaboración”, puntualiza el profesor de ESIC.

Nuevas oportunidades en la balanza comercial con Estados Unidos

El experto de la Cámara de Comercio de Madrid indica que, a corto plazo, los principales beneficiados de la llegada de Biden han sido los sectores que se vieron castigados por los aranceles adoptados en 2019, como los productores de carne de cerdo congelada, embutidos, queso y yogures, aceite de oliva, aceitunas, licores, zumos y aeronaves civiles, todo esto ha ayudado a equilibrar la balanza comercial española.

balanza comercial de España

Además, el profesor de UNIR considera que “los sectores empresariales que más se pueden ver beneficiados por la Administración Biden a medio y largo plazo son el de las infraestructuras, por el plan de infraestructuras planteado por Biden; y el de las energías renovables, por los planteamientos de descarbonización de la nueva Administración, que acelerarán las inversiones en energías renovables y, en general, a la inversión con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG)”. Sin embargo, opina que “el sector agrícola y, por extensión, el sector agroalimentario, son los sectores sobre los que pesa una mayor incertidumbre».

Igualmente, Puigcerver comenta que “teniendo en cuenta la importancia que Biden concedió a la economía verde durante su campaña electoral, cabe pensar que para las empresas españolas pueden surgir nuevas oportunidades de negocio en el sector de las energías renovables, en el marco de la transición energética”. Además, opina que “las empresas del ámbito de la construcción también podrían tener un nuevo nicho de mercado, como consecuencia del plan de infraestructuras que Biden ha puesto en marcha en aras de alcanzar una mayor convergencia real entre los diferentes estados”.

Velázquez detalla que dicho plan, aprobado ya por el Senado y sujeto ahora a su trámite en la Cámara de Representantes, “contempla casi 550.000 millones de dólares en nuevos gastos durante cinco años para carreteras, puentes, internet de banda ancha, tuberías de agua y otros sistemas de obras públicas”. En este sentido, destaca las oportunidades que se abren para los sectores de bienes de equipo y de semimanufacturas, que ya gozan de un buen posicionamiento en el mercado estadounidense.

Además, el experto de ESIC afirma que “es más que probable que, con esta nueva situación y con la creación del TTC, las empresas tecnológicas o relacionadas con elementos de digitalización, seguridad, economía verde, cadenas de suministro resilientes, semiconductores, etc., tengan una oportunidad dentro de esta nueva era de cooperación entre la UE y EE.UU.

Pero lo más importante es que la predisposición al entendimiento abre un escenario propicio para el comercio y la inversión a ambos lados del Atlántico. “La normalización paulatina de las relaciones comerciales entre la UE y EE.UU. va a generar importantes oportunidades para España. EE.UU. seguirá siendo un país muy importante para nuestra balanza comercial en todos sus ámbitos, pero, sobre todo, aumentará su importancia como país de origen de la inversión directa extranjera”, declara Cortés.

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