La certificación efr o Modelo de gestión de la conciliación, promovido por la Fundación Másfamilia, y avalado por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, reconoce a las organizaciones que se implican en una nueva cultura del trabajo, basada en un modelo de gestión que permite un equilibrio entre lo laboral y lo personal. Sus valores son la flexibilidad, el respeto y el compromiso mutuos, y forma parte de la Responsabilidad Social Empresarial y la Gestión de la Excelencia.
Aserta ha renovado su certificación efr y ha alcanzado el nivel Proactivo (B), que indica que la compañía no solo cumple, sino que innova y se anticipa en la creación de medidas que benefician a sus empleados, mostrando una cultura de mejora continua en estas áreas.
En palabras de la entidad que otorga la certificación:
“La organización demuestra un firme compromiso con la conciliación de la vida personal y profesional, sustentando en una cultura de bienestar, liderazgo cercano y un modelo de trabajo flexible y colaborativo. Dispone de un amplio catálogo de medidas efr, conocido y valorado por el equipo”.
En las conclusiones de la auditoría, la organización también señala lo siguiente:as
“El equipo valora especialmente el estilo de dirección abierto, horizontal y cercano, que fomenta la conciliación, la flexibilidad y la escucha activa”.
La certificación efr ha sido reconocida por las Naciones Unidas y por el programa Interreg Europe como «Good practice» por impulsar políticas de gestión de conciliación dentro de las empresas.
Cada vez son más las empresas y organizaciones que apuestan por la gestión de la conciliación mediante la certificación efr, más de 850 entidades en todo el mundo.
Desde Aserta, seguiremos fomentando el bienestar integral de nuestros empleados, respondiendo a las necesidades actuales de equilibrio entre vida personal y profesional.
Sobre la certificación efr
El modelo de gestión que impulsa esta certificación fomenta la igualdad de oportunidades y la inclusión de los más desfavorecidos, tomando como base la legislación vigente y vinculante y la negociación colectiva. Esto significa que las empresas que optan por la certificación efr realizan una autorregulación voluntaria.
La certificación efr requiere del diseño e implantación de medidas que permitirán la definición de un catálogo de medidas en conciliación, objetivos y planes de acción, indicadores, herramientas para el seguimiento y medición del desempeño del modelo, así como acciones formativas y de comunicación.
Poniendo en marcha procedimientos y metodologías de trabajo definidos en la norma efr, la organización genera un ciclo de mejora continua que permite medir su avance en materia de conciliación.



